Audemars Piguet reinventó el reloj de bolsillo con diseños adelantados a su época

Hablar de relojes de bolsillo suele evocar una época marcada por cadenas, chalecos y piezas clásicas de oro. Sin embargo, la historia de Audemars Piguet revela una faceta mucho más atrevida de este formato: durante las décadas de 1950 y 1960, la manufactura suiza experimentó con diseños que parecían imaginar cómo sería la relojería del futuro.
En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el mundo atravesaba una profunda transformación tecnológica. La exploración espacial, los avances científicos y el diseño industrial comenzaron a influir en la cultura popular. En ese contexto, la firma buscó llevar la relojería tradicional hacia nuevos territorios sin renunciar a la precisión y la sofisticación que caracterizan a la alta relojería.
Un reloj de bolsillo con apariencia futurista
Uno de los ejemplos más llamativos surgió en 1962, cuando Audemars Piguet presentó el 5616 BC, un reloj de bolsillo de 43 milímetros cuya silueta evocaba la forma de un platillo volador. Su estética rompía con la imagen convencional asociada a este tipo de piezas y reflejaba el entusiasmo por la ciencia ficción que dominaba aquella época.
El diseño no fue un simple ejercicio visual. Las dimensiones y la construcción de estas piezas demostraban el interés de la manufactura por desarrollar mecanismos y cajas cada vez más delgados, mientras exploraba nuevas posibilidades para transportar y utilizar un reloj.

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Del pasado al presente
Aunque el reloj de bolsillo dejó de ocupar un lugar protagonista frente al reloj de pulsera, la idea de llevar el tiempo de distintas maneras continúa vigente. Esa búsqueda también puede observarse en propuestas contemporáneas que recuperan elementos de la relojería tradicional para adaptarlos a nuevas formas de uso.
En 2026, la colaboración entre Audemars Piguet y Swatch retomó precisamente el concepto del reloj de bolsillo con Royal Pop, una propuesta pensada para utilizarse dentro del bolsillo, alrededor del cuello o como accesorio.
La evolución de estos diseños muestra que la relojería de lujo no depende únicamente de conservar tradiciones. También puede reinterpretarlas y convertirlas en propuestas capaces de dialogar con nuevas generaciones.

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Más que una pieza del pasado, el reloj de bolsillo representa una muestra de cómo la innovación puede transformar objetos cotidianos. En el caso de Audemars Piguet, aquella visión futurista de mediados del siglo XX continúa encontrando nuevas formas de expresión en la actualidad.








